Familias buscadoras del estado de Jalisco, Zacatecas y Guanajuato realizaron jornada de búsqueda en la Ciudad de México, esta es una crónica de una jornada de búsqueda en la capital del país.
Textos y fotos por Aletse Torres / @aletse1799
Fotos portada: Mario Marlo / @MarioMarlo
“Yo no tengo miedo, el miedo deberían tenerlo ellxs” dijo una de las madres buscadoras antes de abordar uno de los camiones que se dirigieron a la jornada de búsqueda en vida en Ciudad de México.
Esto con el objetivo de generar conciencia y visibilizar la grave crisis de desapariciones en México, así como exhortar a las autoridades federales al cumplimiento de sus necesidades urgentes en la búsqueda.
En total fueron 6 camiones que salieron alrededor de las 10:00 de la noche el 25 de febrero de Guadalajara, 1 de Lagos de Moreno y uno de León Guanajuato. Los colectivos fueron: Luz de Esperanza (Jalisco), Entre el Cielo y la Tierra (Jalisco), Buscando a Nuestros Tesoros (Jalisco), Hasta Encontrarles Lagos de Moreno (Jalisco), Me Guía por Sendas de Justicia de Amor (Jalisco), Madres Guerreras de León (Guanajuato), Eres Mujer Eres Valiente y United Justice.
Después de 9 horas de viaje, aproximadamente 300 personas buscadoras llegaron a la capital del país la mañana del 26 de febrero, siendo el primer punto de encuentro la Basílica de Guadalupe para llevar a cabo una ceremonia religiosa en memoria de sus tesoros desaparecidos.
“Estamos con ustedes, pedimos por sus desaparecidxs, porque regresen, porque les apoyen las autoridades y porque no los olvidemos” comentó el padre a mitad de la acción.
Ahí se encontraba Carolina, madre de José Andreí Flores Vázquez, joven de 18 años que fue desaparecido en el Fraccionamiento las Limas del Salto, Jalisco. La madre narró cómo a 8 meses de su desaparición no han obtenido avances y lo único constante ha sido la negativa de las autoridades.
‘La fe mueve montañas, por eso vine hasta acá, nosotrxs sabemos que sí hacemos la búsqueda a nacional vamos a obtener mayores resultados, nos tiene que arrojar un indicio de lo que está pasando, de al menos saber dónde están nuestrxs hijxs” señaló.
Su única exigencia es que lxs diputadxs les ayuden con las investigaciones y que nos den una respuesta, que les brinden asesor jurídico y un ministerio público que quiera buscarlos con la misma fuerza y compromiso que ellxs.
En la entrada de la iglesia, lxs integrantes comenzaron a colocar los rostros de sus amores al finalizar la acción, y de forma unísona exclamaron: “Porque los buscamos, porque los amamos, hasta encontrarlxs”.
Posteriormente, a las 11:40 de la mañana se trasladaron a la Glorieta de las y los Desaparecidos, ubicada en la Avenida Reforma, donde realizaron una pega de fichas de búsqueda como acto simbólico de visibilización
En la acción se encontraban Elizabeth Mejía Valdez, Araceli García Tapia, Hilda Becerril Aguilar, y Socorro Iglesias.
Estás madres buscan a Jesús Arias, José Luis Velázquez, Joel Aguilar y Salvador Robles, cuatro chatarreros que fueron desaparecidos el 4 de junio de 2023 en el estado de Zacatecas.
Han pasado casi dos años, y las familias no han logrado tener acceso a ninguna cámara de videovigilancia ni a un celular que fue localizado en una de las brigadas de búsqueda.
A pesar de que las carpetas ya fueron derivadas a la Fiscalía de la Ciudad de México, las autoridades no tienen el poder de investigar en el estado de Jalisco, a menos de que este acceda, cosa que no ha sucedido.
“La fiscalía tomó nuestro caso, pero no hay avances porque en Jalisco no les dan poder, no les dan permiso de ir a investigar y lo único que queremos es saber dónde están, que los regresen” expresó Elizabeth.
Llevaban en su mano la ficha o lona de su ser querido, mientras cruzaban la calle para llegar al centro de la glorieta y fue cuando empezaron a marchar alrededor de esta y se escuchaban las consignas: “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, “Hasta encontrarlxs”, y “No somos unx, no somos diez, cuéntanos bien gobierno”.
Y ahí estaba Carlos Ramírez, integrante de “Hasta encontrarte CDMX” y hermano de Ángel Gerardo Ramírez Chaufón, desaparecido junto con sus compañeros Jesús Armando Reyes Escobar y Leonardo de Martínez en la colonia Lindavista, el 29 de noviembre de 2019.
Para el que otros estados estén llegando a este espacio representa que la crisis es más grande de lo que el estado dimensiona, aquejando a todo el país y por ende, a todos los gobiernos estatales y federales.
“Esto es un problema que sigue en aumento, y que no hay una manera de que los gobiernos lo mitiguen, o sea, de que se frene esto, a menos de que empiecen a hacer algo”.
Después de su intervención, comenzó la pega de fichas alrededor de la glorieta donde se veían los rostros de los nueve colectivos participantes.
Héctor, pegaba la ficha de su hijo Héctor Adrián Águila Corona, quien fue desaparecido el 21 de julio de 2023 en Jardines de San José, Zapopan.
Y lo único que pide es empatía y escucha por parte del estado de Jalisco y federal, con la esperanza de que unan fuerzas y salgan a buscar a sus seres amados.
“Tenemos que venir hasta acá, tenemos que gritar para que nos volteen a ver, tenemos que llorar, tenemos que estar aquí buscando en fosas, en terrenos, en vida y no aún así nos ayudan” expresó el padre buscador.
Ha transcurrido ya más de un año sin que su familia tenga noticias sobre su paradero, y la investigación sigue igual que el primer día, sin avances.
Alrededor de la una de la tarde, los colectivos arribaron al Congreso de la Unión, donde llevarían a cabo la rueda de prensa y luego, el foro “Memoria Viva, Jalisco busca sus desaparecidos”.
Pese a que los guardias de la institución les dijeron que estaba prohibido colocar sus fichas en el auditorio, tomaron el espacio como un acto de resistencia y visibilización de su lucha, en busca de justicia y respuestas por parte de las autoridades.
En la rueda de prensa, el señor Héctor, padre de Daniel Flores desaparecido el 18 de mayo de 2021 en Guadalajara, informó que el objetivo principal era visibilizar, pero a la vez presentarle una a lxs diputados y a la Comisión de Búsqueda Nacional una estrategia para acabar con el reclutamiento forzado, y a la par, reconocer a las familias como víctimas cómo grupos prioritarios vulnerables .
Asimismo, Citlali hermana de Edgar Rubén Gómez Pérez y representante de “Buscando a nuestros tesoros Lagos de Moreno”, expresó que la crisis en las regiones ha empeorado con el paso de los años, donde la falta de recursos e interés ha estado presente.
Su caso es un ejemplo de ello, ya que la primera mesa de trabajo sobre la desaparición de su hermano la tuvo en septiembre del año pasado, cinco años y medio después del suceso.
“¿Cómo es eso posible?” Se preguntó la buscadora con coraje.
Por ello, espera que esta acción sea un llamado de atención sobre lo que está pasando en las periferias de Jalisco, sobre todo en Lagos de Moreno, donde hay 411 personas reportadas como desaparecidas.
De igual manera, las integrantes del colectivo “Guerreras de Guanajuato” pidieron que no se desvinculen los casos de personas de León que han sido desaparecidas de camino a la entidad de Jalisco, situación con la que se han enfrentado.
“Sabemos que ahí hay algo, pero nadie dice nada, nadie hace nada, lo único que obtenemos son preguntas sobre qué sabemos nosotras, que información tenemos para que ellxs puedan investigar. ¿Por qué nos tuvimos que convertirnos en investigadoras nosotras?” sentenció Silvia Sánchez Ramírez, madre de Juan Antonio Villalneuva Sánchez, desaparecido el 11 de abril del 2021.
Por su parte, Martha Cecilia, madre de Lucio Uriel, desaparecido el 30 de agosto de 2017, apuntó que el problema central ha sido el olvido por los casos de larga data que han optado las autoridades.
Y es que, al ser su hijo uno de los casos más antiguos, termina por no tener registros y apoyo, complicando aún más el esperado reencuentro entre lxs familiares.
“No sabemos nuestros desaparecidos dónde pueden estar, si pueden estar en una fosa común o en algún estado, no hay registro de nuestros casos, necesitamos que se invierta en nuestro centro de datos forense” manifestó.
Por ello, le piden a las autoridades tanto estatales como federales que realicen investigaciones con un enfoque diferenciado en los casos de larga data y un análisis de contexto, ya que los casos de sus tesoros son distintos a los casos de 2024 y necesitan una explicación de qué fue lo que sucedió.
Como dato, en el estado de Guanajuato se han registrado 3 mil 68 casos de desaparición, acorde al Registro Nacional de Personas Desparecidas y No Localizadas.
A las 5:30 de la tarde comenzó el foro en el que participarían familias de distintos colectivos para discutir la situación actual, los desafíos que enfrentan las familias y las acciones necesarias para la búsqueda de justicia y verdad.
Lili Meza, madre de Maximiliano joven desaparecido el 22 de octubre de 2020 en Zapopan, rompió el silencio al compartir que si las víctimas indirectas de la desaparición fueran catalogadas como grupo prioritario vulnerable les ayudaría a que recibieran mayores fondos y a la par, cooperación de las instituciones gubernamentales en las acciones de búsqueda.
Por su parte, María Leticia, fundadora del colectivo “Entre Cielo y Tierra” busca a su hijo César Ulises Quintero García desde el 4 de agosto de 2017, y aunque la respuesta de las autoridades ha sido decepcionante, eso no la detenido.
“Mi fe siempre es volverlo a ver regresar de pie, como se fue, y es esa fe la que hace que no pueda olvidar a mi hijo, a no parar de buscarlo” manifestó.
Pese a un contexto donde las buscadoras corren el riesgo de ser asesinadas, Marletty rescata los espacios de esperanza que hay entre sus compañerxs de lucha, pero espera que lxs diputados puedan aprobar la propuesta y así, mejorar sus condiciones de seguridad al momento de salir a campo.
En ello concordó, la señora Catalina Romero, representante de “Buscando a nuestros tesoros Lagos de Moreno” y quien busca a su hija Ana Elvira Castillo Mireles, desaparecida el 28 de abril de 2015.
A casi 10 años de la desaparición de su hija, el estado no ha podido garantizarle ni avances ni seguridad, puesto que el 1 de agosto de 2024 cuando entraron a su casa amenazarla, su hijo fue asesinado.
Ella solo cuenta con un botón de seguridad estatal, pero prefiere dejarlo en su casa porque teme que vuelvan a atentar contra la vida de sus seres queridos.
Su única exigencia es seguridad para las familias buscadoras de las periferias de los estados y que dejen de centralizar los recursos y atención, que no sean olvidados sus casos.
“Siempre estamos esperando que ellxs nos protejan, que nos ayuden pero son ellxs quien terminan sembrándonos más miedo. Pero lo que no saben es que al desaparecer a un familiar, nos desaparecen a toda la familia y con eso, el miedo” puntualizó.
Para finalizar, Héctor Flores, compartió que apostarán por trabajar con lxs diputados del Congreso del estado de Jalisco y que, con esperanza, se convierta en un trabajo en conjunto con la federación.
“No vamos a parar hasta encontrarlos, hasta saber dónde están, porque no hay nada que pueda llenar su lugar vacío en nuestros hogares” finalizó.